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lunes, 28 de marzo de 2011

Nudos en el amanecer



El tiempo, ese pulsímetro de la vida,
esa bofetada acida al viento,
ese termómetro de la madurez,
esa flor blanca sin pétalos,
esa mariposa que sin alas, aun vuela,
que sin sonrisas aun vive,
que sin miradas aun existe.

La existencia en la vida,
esa vida que acota a veces,
y enriquece en algunas otras.

Cuantos días mueren antes de nacer,
cuantos pensamientos se aferran a nuestros temores.

Cuantas noches naces en mi oscuridad,
porque tu solo tu,
eres ese amanecer que me hace sonreír
la palabra justa que hace latir mi corazón,
el acento que me hace cantar,
el dictado que me hace escribir.

La musa que vive,
entre cuatro pétalos, porque aun eres la flor,
mas bella de mi jardín.

Por eso quizás,
cuando mis ojos se abren,
surgen esos nudos en el amanecer,
que intentan aferrarse a lo bello,
a lo dulce, a lo perfumado, a lo permitido…

Nada es infinito, o casi nada,
tan solo lo son nuestras verdades,
nuestras convicciones,
nuestra pureza, nuestra entereza y nuestra virtud.

Nada es lo que es,
en este mundo de espejos,
que reflejan lo que queremos ver,
y esconden, lo que no queremos saber.

Por eso quizás,
el mundo, este mundo, tu mundo,
carece de esa lógica que nosotros entendemos,
porque la ley de la naturaleza,
porque la ley del hombre,
esta hecha por experiencias vividas.
por experiencias pesadas,
en la balanza de lo racional.

Autor: Fco. Peiró Gimenez
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